El triunfo del ‘Pinocho’ de Guillermo del Toro en los Premios Oscar no solo confirmó el prestigio internacional del cineasta mexicano, sino que también puso en el mapa a un grupo de artistas y estudios que llevan años apostando por el stop-motion como una forma de narrar historias desde la artesanía y la imaginación. 

Parte de ese impulso creativo nace en Guadalajara, Jalisco donde el estudio conocido como ‘Taller del Chucho’ se ha convertido en uno de los centros más importantes de animación en Latinoamérica, tanto, que ha anunciado su segunda gran producción: ‘Munstro’. 

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Dicho proyecto es una propuesta que nace precisamente dentro de estas residencias creativas y que busca explorar el imaginario fantástico desde la animación artesanal. La obra forma parte de una nueva generación de producciones que aspiran a continuar la estela de ‘Pinocho’ y demostrar que el país cuenta con la infraestructura y el talento necesarios para competir en el panorama internacional del cine animado.

‘Munstro’, fue el proyecto elegido en la segunda edición de ‘Fotogramas vivos, residencias de Stop motion‘ el cual contó con la participación de más de 100 residentes, de las cuales, llama la atención el hecho de que el 70% hayan sido mujeres.

El creador de la historia, el sinaloense Jaime Eduardo Rodríguez Morales, afirmó que la idea surgió a partir de un sentimiento de vulnerabilidad ante la situación que vivía en su estado.

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“En esos tiempos estaba en la calle en mi día a día, en lugar de combatir terror con terror, intenté metaforizar ese sentimiento de no poder con tantas cosas que estaban pasando. Me imaginé lo que pasaría si un monstruo aterrador, que es la representación del mal, se ve rebasado por nuestra misma maldad humana”, contó.

El crecimiento de este tipo de producciones también está impulsando nuevas generaciones de artistas mexicanos especializados en animación física. Muchos de ellos han encontrado en Guadalajara un espacio de formación y experimentación que no existía hace apenas una década convirtiendo a este género en una estrategia cultural que busca consolidar una identidad propia dentro del cine animado.

El auge del stop-motion mexicano también se refleja en otras producciones recientes que han logrado abrirse paso en la escena internacional. Un ejemplo destacado es la serie ‘Los sustos ocultos de Frankelda‘, creada por los hermanos Arturo Ambriz y Roy Ambriz, que posteriormente dio lugar al largometraje ‘Soy Frankelda‘, un proyecto que ha sido celebrado por su estética gótica y su apuesta por una animación artesanal que mezcla terror, fantasía y tradición literaria. 

Un éxito que demuestra que el stop-motion hecho en México vive un momento de expansión creativa y que el país se está consolidando como uno de los focos más interesantes de animación cuadro a cuadro a nivel internacional.

Fotos de Gaceta UDG | Taller del Chucho

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