

Puede que ese niño que quería estudiar ópera y creía que su vida iba a dedicarse al bel canto no esperara, ni de lejos, que Quentin Tarantino le quisiera dar el gran papel de su vida, pero la vida te da sorpresas
Desde pequeño, Christoph Waltz lo tuvo muy claro: iba a ser cantante de ópera. Vivía apasionado por el género, hasta el punto de no tener ningún interés por el teatro o los musicales: solo ópera… hasta que, tras unos meses de estudio, se dio cuenta de que su voz no daba para tanto y empezó a mirar otras posibilidades vitales. Acabó convirtiéndose en un gran actor de teatro, pero ante todo destacaba por sus trabajos televisivos en su país, donde hizo todo tipo de papeles entre 1982 y 2008, antes de que Malditos Bastardos le cambiara la vida. Sin embargo, su inicio no fue tan prometedor.
¡Bailemos un Waltz!
En 1977, antes de que nada de esto le pasase, se puso por primera vez delante de una cámara. Fue para el especial de Año Nuevo de un programa austriaco que llegó a emitirse de lunes a viernes entre 1975 y 1993: Am Dam Des, que, traducido, es una rima infantil al estilo de “Pito, pito, colorito”. Allí, Waltz interpretó al año nuevo cantando la letra (traducida al castellano) “Soy el nuevo año, soy más joven que el viejo, ¿cuánto? Esa es la pregunta: 365 días”. Puro Hans Landa, desde luego.
Am Dam Des era un programa pensado y diseñado para que los niños en edad preescolar, que no habían podido ir a la escuela por cualquier motivo, tuvieran una manera de revivirla en casa mediante cuentos, canciones y manualidades. Quizá el papel más candoroso de Waltz, que poco después empezó a hacer series y películas para adultos. Curiosamente, su primer papel protagonista no lo interpretó en alemán, sino en inglés: Fuego y espada volvía a contar la historia de Tristán e Isolda bajo un punto de vista que no convenció demasiado, pero que, pese a todo, le hizo ganar un premio en Sitges. Algo es algo.
El resto nos lo sabemos todos: en 2009, Quentin Tarantino le cambió la vida gracias a Malditos Bastardos, y, a partir de ese momento, no ha parado de encadenar papeles en Hollywood. De hecho, tras un papel episódico en En el lugar del crimen no ha vuelto a interpretar al protagonista de una serie alemana o austriaca. Cuando los cantos de sirena llegan, ¿quién los desoiría?













