Aunque en los libros es muy distinto, Peter Jackson quería mostrar la valentía de los hobbits y cerrar el círculo perfectamente. Le salió muy bien, aunque los fans de las novelas originales siguen quejándose

“En un agujero en el suelo, vivía un hobbit”. El propio JRR Tolkien disfrutaba al contar la historia de cómo, entre correcciones de exámenes, escribió esa frase al azar en un folio sin venir a cuento de nada. Ni siquiera tenía claro lo que era un hobbit, pero en cuanto se publicó su novela homónima pasó a formar parte inmediata de la cultura pop. Tanto, que incluso Dungeons & Dragons acabó copiando el nombre para una raza del juego de rol (aunque después tuvo que echarse atrás por temas legales). Y si hablamos de hobbits, nadie más famoso que Frodo Bolsón.

Escapó de la comarca, con Pippin y Merry y su amigo Samsagaz

Aunque una de las críticas de los fans de los libros de Tolkien es que Peter Jackson aguó notablemente al personaje de Frodo, que en las películas de El señor de los anillos se convierte prácticamente en una “damisela en peligro” en lugar de en uno de los hobbits más sabios que jamás han existido, lo cierto es que hay algo catártico en ver cómo Pippin, Merry y Sam le protegen en cuanto tienen ocasión. De una manera, todo sea dicho, bastante ordenada.

Al fin y al cabo, Frodo es apuñalado tres veces a lo largo de la trilogía: por un nazgul, un troll y Ella-Laraña. ¿Y a quién apuñalan sus compañeros? Aunque se pueden poner ciertas pegas y matices, Pippin hace lo propio con el líder de los trolls en las Puertas Negras; Merry ataca al Rey Brujo en los Campos de Pelennor y, finalmente, Sam protege el cuerpo de Frodo de Ella-Laraña atacándola. Bien es cierto que Frodo también apuñala al troll en Moria, pero ese es otro cantar.

Con la confirmación de que volveremos a ver a Elijah Wood en su papel en The hunt for Gollum, queda por ver si Andy Serkis habrá pensado en el personaje y le habrá convertido en el héroe que realmente merece la Comarca o seguirá dejando que sus amigos peleen por él. Son su auténtico tessssoro, al fin y al cabo.