Doctrina de la Fe anuló el proceso extraordinario que había dejado sin efecto la expulsión del sacerdote Ariel Alberto Príncipi y confirmó que la pena de expulsión del estado clerical sigue vigente. Fue párroco de Ucacha desde el 2002 al 2011.
Príncipi, de la Diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto, había sido acusado en 2021 de abusos sexuales contra menores. El Tribunal Interdiocesano de Córdoba lo había condenado a la expulsión del estado clerical en 2023, decisión que fue confirmada en 2024 por el Tribunal Interdiocesano de Buenos Aires.
Sin embargo, semanas atrás se había conocido que el Dicasterio había dejado sin efecto esa expulsión mediante un proceso extraordinario y había impuesto restricciones para el ejercicio del ministerio. Ahora, una nueva comunicación del Vaticano anuló ese procedimiento y confirmó nuevamente la expulsión.
La decisión señala que la sentencia del Tribunal Interdiocesano Bonaerense del 8 de abril de 2024 debe considerarse vigente en todos sus términos y que el caso queda archivado.
Ariel Príncipi nació en Laboulaye y durante años ejerció como sacerdote en Huinca Renancó atendiendo en las comunidades de Ranqueles y Pincén. Posteriormente fue párroco desarrollando actividades pastorales en Ucacha y La Carlota.
En Ucacha, Príncipi asumió como Párroco en el 2002 y ejerció hasta el 27 de febrero de 2011.
Según la información difundida por la Iglesia, el sacerdote queda expulsado del estado clerical y sin vínculo formal con la institución.
La expulsión se registra dentro de las nuevas normativas eclesiásticas para este tipo de acusaciones y delitos propuesta por el Papa Francisco en su momento.-

La Carlota, último destino pastoral de Ariel Príncipi
El Obispado de Río Cuarto confirmó la expulsión de la Iglesia Católica del sacerdote Ariel Príncipi por presuntos casos de abuso sexual a menores.
De esta forma, el padre Príncipi ya no puede ejercer el ministerio sacerdotal, tal la sanción dispuesta por tribunales canónicos, según comentó a Puntal el obispo diocesano Adolfo Uriona.
La decisión se tomó en línea con la política de “tolerancia cero” frente a los casos de abuso sexual dentro de la Iglesia, implementada por el Papa Francisco.
“El proceso canónico se inició hace unos años cuando decidimos desde el Obispado suspender a Príncipi inmediatamente en sus funciones como sacerdote”, explicó monseñor Uriona.
Y añadió: “El caso fue investigado por el Tribunal Canónico de Córdoba, el que tras confirmar los hechos denunciados decidió expulsarlo”.
“También el Tribunal Canónico de Buenos Aires confirmó dichos hechos y ratificó la expulsión”, manifestó el prelado.
Tras una consulta de Puntal, Uriona confirmó que “se trata de casos de abuso sexual a menores”.
“Ahora estamos esperando la notificación del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que tiene que venir desde el Vaticano”, sostuvo Uriona, al explicar los pasos canónicos que se tienen que dar en este tipo de situaciones.
“El proceso canónico se inició hace unos años cuando decidimos desde el Obispado suspender a Príncipi inmediatamente en sus funciones”, dijo Uriona.
Por último, el obispo aclaró que los sacerdotes y laicos que organizan retiros espirituales, de los que participaba Príncipi, “no tienen nada que ver con la acusación que se le hace al sacerdote”.
Príncipi nació en Laboulaye y se desempeñó en la diócesis de Río Cuarto, siendo sus últimos destinos Ucacha y La Carlota, antes de partir a Buenos Aires.
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