Clint
Eastwood
ha
trabajado
en
muchos
westerns
icónicos,
pero
rara
vez
sus
personajes
tienen
un
trasfondo
claro.
Sin
embargo,
hubo
una
película
con
la
que
rompió
este
esquema,
dando
pie
a
la
que
fue
una
de
las
mejores
interpretaciones
de
su
carrera.
Después
de
revitalizar
el
género
en
los
años
80
con
‘El
jinete
pálido’,
Eastwood
encontró
el
guion
de
David
Webb
Peoples
y
nos
ofreció
un
retrato
profundo
y
complejo
de
Will
Munny
en
En
‘Sin
perdón’
-que,
por
cierto,
está
disponible
en
Netflix
y
Movistar
Plus+-.
En
ella
vio
la
oportunidad
de
hacer
el
western
definitivo,
una
deconstrucción
del
Viejo
Oeste
que
también
funcionaría
como
declaración
personal
sobre
el
género.
Y
fue
todo
un
acierto
con
el
que
ganó
hasta
cuatro
Premios
Oscar,
incluido
el
de
Mejor
Director
para
Eastwood.
Que
además
sigue
siendo
considerado
uno
de
los
mejores
westerns
de
la
historia.
LAS
10
MEJORES
SERIES
DE
LA
DÉCADA
(2010-2019)
Deconstruyendo
el
mito

A
diferencia
de
otros
personajes
de
Clint
Eastwood
como
el
Hombre
sin
nombre
o
el
Predicador
de ‘El
jinete
pálido’,
Munny
tiene
un
trasfondo
mucho
más
sólido.
Antes
de
retirarse
de
la
vida
violenta,
era
un
despiadado
bandido
y
asesino.
Sin
embargo,
el
amor
por
su
difunta
esposa
le
transforma,
abandonando
las
armas
y
el
alcohol
para
criar
a
sus
hijos
y
convertirse
en
granjero.
La
película
explora
la
culpa
que
siente
y
su
temor
a
tener
que
pagar
el
precio
de
sus
acciones,
y
es
en
parte
lo
que
la
convierte
en
el
western
más
tridimensional
que
Eastwood
ha
hecho
nunca.
Normalmente,
Eastwood
solía
eliminar
las
historias
de
fondo
de
sus
personajes
para
mantener
el
misterio.
En
‘Por
un
puñado
de
dólares’,
por
ejemplo,
recortó
diálogos
y
subtramas,
dejando
que
el
personaje
fuese
un
enigma,
y
lo
mismo
ocurrió
en ‘Infierno
de
cobardes’,
donde
la
relación
del
protagonista
con
un
marshal
asesinado
es
ambigua,
generando
tensión
sin
explicaciones
excesivas.
El
propio
Eastwood
lo
explicó
años
después
en
una
entrevista
con
Rolling
Stone
cuyas
declaraciones
se
recogen
en
ScreenRant:
“El
guion
era
muy
expositivo.
Era
una
historia
escandalosa,
y
pensé
que
el
personaje
debía
tener
mucho
más
misterio.
Le
repetía
a
Sergio
[Leone]:
‘En
una
película
de
primera,
dejas
que
el
público
piense
con
la
película;
en
una
de
segunda,
lo
explicas
todo’.
Esa
era
mi
forma
de
convencer”.
Por
eso,
en ‘Sin
perdón’,
optó
por
respetar
el
guion
de
Peoples,
mostrando
las
motivaciones
de
Munny
sin
despojarlas
de
su
peso
dramático
y
dejando
que
funcione
también
como
un
western
que
deconstruye
los
mitos
clásicos
del
género.
Munny
es
un
anciano
que
no
desea
volver
a
matar,
pero
que
se
ve
obligado
a
hacerlo
por
las
circunstancias
y
no
hay
héroes
ni
villanos
como
tal.
Además,
el
sheriff
Little
Bill
(Gene
Hackman)
gobierna
con
violencia
e
intimidación,
y
los
tiroteos
que
vemos
son
caóticos
y
trágicos,
alejados
del
mito
del
pistolero
solitario.
En
resumen,
es
una
película
que
muestra
un
mundo
cruel
y
despiadado,
donde
la
violencia
es
atroz
y
desgarradora,
y
los
actos
heroicos
no
existen.
Y
gracias
a
esta
aproximación
realista
y
a
la
profundidad
del
personaje
de
Munny,
Eastwood
no
solo
desafía
los
clichés
del
western,
sino
que
también
ofrece
una
de
sus
interpretaciones
más
memorables
y
humanas,
dejando
una
marca
imborrable
en
el
género.
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