VIVA – Después de un solo partido, Irán ya se vio afectado por una pesadilla en el Mundial de 2026. Su extremo principal, Mehdi Torabi, está amenazado con no poder continuar en el torneo después de que su visa expirara pocas horas después del partido inaugural contra Nueva Zelanda.

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Torabi solo recibió una visa de entrada única, no una visa de entrada múltiple como la que recibieron otros jugadores iraníes para aparecer en este gran torneo. Esto lo pone en riesgo de perderse el próximo partido.

La agencia estatal de noticias de Irán, IRNA, informó que la visa de Torabi expiró justo después de que terminara el viaje del equipo nacional a Los Ángeles para el partido contra Nueva Zelanda. Esta condición hace incierto el destino del jugador de 31 años en lo que queda del Mundial 2026.

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Según los informes, la Federación Iraní de Fútbol ha tomado medidas para obtener una nueva visa para Torabi, de modo que pueda acompañar a la selección nacional en futuros partidos. Sin embargo, Estados Unidos y los organizadores del torneo no habían dado una respuesta oficial hasta que se publicó esta noticia.

El problema no le ocurrió sólo a Torabi. Según los informes, el capitán de Irán, Mehdi Taremi, y el entrenador asistente Saeed Elahuei sufrieron retrasos indebidos en la salida del aeropuerto de Los Ángeles, lo que ralentizó la salida del equipo e interrumpió los planes de viaje poco después del partido.

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El incidente refleja dificultades similares que ya experimentaron cuando ingresaron por primera vez a los Estados Unidos antes de los juegos, y los miembros de la delegación iraní supuestamente enfrentaron controles y retrasos adicionales. Para Irán, viajar entre Tijuana y Los Ángeles es una carga en sí misma.

El caos de visas que afectó a Torabi no es el primer problema que Irán enfrenta desde mucho antes de que comenzara el torneo. Los preparativos de Irán para la Copa del Mundo estuvieron llenos de interrupciones, desde rechazos de visas, manifestaciones y el traslado repentino de la sede del equipo de Arizona, Estados Unidos, a Tijuana, México.

La acalorada situación geopolítica obligó a Irán a trasladar su base de entrenamiento a Tijuana, Baja California, México, que está cerca de la frontera con Estados Unidos. Esta decisión significó que todo el plantel tuviera que cruzar la frontera de ida y vuelta cada vez que jugaban un partido en Estados Unidos.

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Taremi dijo que el viaje desde Tijuana al Estadio SoFi tomó alrededor de cinco horas a pesar de que el vuelo utilizado fue relativamente corto. Ésta es la extraordinaria presión física y mental que los jugadores iraníes tienen que afrontar cada día de partido.