Aunque tras la consagración en el Torneo Apertura se instaló la posibilidad de que Belgrano iniciara una serie de obras para adaptar el estadio Julio César Villagra a las exigencias de la Copa Libertadores 2027, el proyecto perdió prioridad y, por el momento, no será ejecutado.

Las dos reformas principales contemplaban la renovación total del sistema lumínico y la construcción de nuevos palcos destinados a las autoridades de las delegaciones visitantes. La modificación de las cuatro torres de iluminación representa la inversión más importante, con un costo cercano al millón de dólares y un plazo estimado de seis meses de trabajo.

Sin embargo, la realidad económica del club modificó los planes iniciales. La dirigencia considera que los recursos disponibles deben destinarse a otras necesidades inmediatas, como el funcionamiento deportivo, el pago de compromisos y la planificación del próximo semestre.

Además, la posibilidad de disputar la Copa Libertadores en el estadio Mario Alberto Kempes aparece como una alternativa más conveniente desde el punto de vista económico, ya que permitiría una mayor recaudación gracias a su capacidad para más de 45.000 espectadores.

En los próximos meses, Belgrano deberá avanzar con una reforma del estatuto, necesaria para habilitar herramientas financieras que permitan afrontar inversiones de gran magnitud. Esa discusión también incluirá el futuro institucional del presidente Luis Artime, cuyo mandato finaliza en abril de 2027 según la normativa vigente.

Por ahora, todo indica que las obras en el Gigante de Alberdi deberán esperar y que el club volverá a evaluar la situación durante el próximo año.