A
no
ser
que
vivieras
a
finales
de
los
70,
esta
película
de
Disney
no
te
va
a
sonar
de
nada

Uno
a
priori
podría
creer
que
la
saga


Lilo
y
Stitch

es
muy
fácil
de
seguir,
pero

no
te
haces
una
idea
de
la
cantidad
de
spin-offs
y
secuelas
que
Disney
ha
autorizado
.
Tras
la
película
original
tenemos
tres
secuelas
más:


¡Stitch!
,


Lilo
y
Stitch
2

y


Leroy
y
Stitch
.
¡Pero
cuidado!
Porque
la
primera
y
la
tercera
son,
a
su
vez,
el
inicio
y
el
final
de
la

serie
de

Lilo
y
Stitch
,
que
duró
65
episodios
divididos
en
dos
temporadas.
Después,
solo
para
Japón,
se
hizo


Stitch!
,
donde
nuestro
héroe
acababa
encontrando
una
nueva
amiga
después
de
que
Lilo
le
abandonara
(sí,
esto
es
canon)
y,
finalmente,

Stitch
y
Ai
,
donde
se
hace
amigo
de
una
niña
china.
¿Qué?
¿Sigues
creyendo
que
era
fácil
saberlo
todo
de
este
bicho
azul?

Leroy,
el
cinéfilo

Si
además
quieres
explorar
todas
las
películas
hasta
el
fondo,
te
esperan
sorpresas.
Por
ejemplo,
en

Leroy
y
Stitch
,
además
de
más
canciones
de

Elvis
Presley

en
la
banda
sonora,
puedes
encontrarte
con
una
referencia
totalmente
inesperada
y
apta
solo
para
los
más
fans
de
la
franquicia:

las
coordinadas
del
agujero
negro
donde
el
Doctor
Hämsterviel
envía
a
Stitch,
Jumba
y
Pleakley
en
un
momento
de
la
película.


Los
números
en
cuestión
son
12,
21,
9,
7
y
9
.
O
lo
que
es
lo
mismo,
el
21
de
diciembre
de
1979,
la
fecha
del
estreno
americano
de…


El
abismo
negro
,
una
película
de
Disney
que
en
su
día
fue
la
película
más
cara
que
habían
hecho,
con
26
millones
de
dólares.
Los
recaudó
de
vuelta,
por
cierto,
pero
de
manera
un
poco
pírrica,
y
nunca
tuvo
segunda
parte
ni
nadie
volvió
a
hacer
referencia…
hasta
la
película
que
da
final
a

Lilo
y
Stitch
.
Toma
ya.

Curiosamente,
esta
película
podría
haber
estado
protagonizada
por

Sigourney
Weaver
,
pero
cuando

Gary
Nelson
,
el
director,
sugirió
su
nombre,
el
resto
de
productores
se
enfadaron
porque
les
parecía
muy
complicado.

¿Quién
iba
a
ver
una
película
ambientada
en
el
espacio
protagonizada
por
alguien
llamada “Sigourney”?

Vamos
a
ver,
¿estamos
locos?