Desde
niño,
Michael
Jackson
fue
un
gran
fan
del
universo
de
los
súper
héroes,
una
prueba
de
ello
pudimos
verla
en
la
película
donde
se
transformaba
en
un
robot.
Sin
embargo,
la
ambición
que
desarrolló
en
los
años
noventa
fue
mucho
más
allá
de
ser
un
espectador:
llegó
a
plantearse
la
posibilidad
de
convertirse
en
su
héroe
favorito
llevando
a
cabo
a
una
idea
desorbitada
pero
real:
adquirir
Marvel
Comics.
Según
reveló
en
su
momento
Taj
Jackson,
sobrino
del
cantante,
Michael
llegó
a
hablar
con
Stan
Lee
sobre
la
idea
de
comprar
Marvel.
Su
visión
no
era
crear
un
imperio
mediático,
sino
garantizarse
el
derecho
creativo
a
interpretar
a
su
héroe
favorito:
su
objetivo
no
se
limitaba
a
producir,
también
quería
encarnar
a
Peter
Parker,
para
lo
cual
implicaba
comprar
la
compañía
entera,
ya
que
los
derechos
de
Spider‑Man
eran
inaccesibles
de
otra
forma.
Stan
Lee
confirmó
en
entrevistas
que
mantuvieron
conversaciones
formales:
Jackson
quería
a
Spider‑Man,
pero
aunque
nunca
se
avanzó
hasta
el
guion
de
un
proyecto
para
el
cine,
sí
hubo
reuniones
y
se
exploró
la
idea
de
llevar
al
cantante
a
la
gran
pantalla
con
el
cantante
enfundado
en
el
traje
del
hombre
araña,
sin
embargo,
Marvel
rechazó
la
operación,
poniendo
fin
a
esa
posibilidad
antes
de
que
pudiera
hacerse
realidad.
Una
propuesta
tentadora
Durante
los
noventa,
Marvel
atravesaba
una
grave
crisis
financiera:
en
1996
se
declaró
en
bancarrota
y
resurgió
tras
fusionarse
con
ToyBiz.
En
ese
contexto,
la
propuesta
de
Jackson
no
era
descabellada
desde
el
punto
de
vista
económico:
muchos
ejecutivos
incluso
habrían
considerado
seriamente
la
oferta,
pero
finalmente
la
rechazaron
y
el
plan
de
venta
al
Rey
del
pop
quedó
enterrado
por
completo.
De
haberse
concretado
aquel
proyecto,
el
panorama
del
cine
de
superhéroes
habría
sido
radicalmente
distinto.
Si
bien
la
primera
adaptación
del
arácnido
héroe
se
dio
en
1977,
lo
cierto
es
que
el
plan
para
retomar
el
personaje
como
parte
de
una
gran
franquicia
llegó
en
2002,
cuando
Tobey
Maguire
se
quedó
con
el
papel
en
la
emblemática
trilogía
de
Sam
Raimi.
De
haberse
hecho
la
compra
por
parte
de
Jackson,
el
cantante
hubiera
sido
ya
un
cuarentón
entonces,
lo
que
difícilmente
haría
que
encajara
con
la
imagen
de
un
joven
Peter
Parker,
sin
embargo,
esta
fascinación
por
la
dualidad
del
héroe
(su
personalidad
como
personaje
público
y
su
identidad
secreta)
hacía
eco
en
su
propia
historia
personal.
Según
Stan
Lee,
solo
él
veía
esa
conexión
profunda
entre
su
figura
pública
y
la
narrativa
de
los
superhéroes,
sin
embargo,
afirma
que “habría
sido
muy
bueno.
Pero
debo
decir
que
Tobey
Maguire
estuvo
maravilloso”.
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