
La historia del fútbol sumó este lunes un nuevo capítulo con acento argentino. En una tarde que quedará grabada para siempre en la memoria de los hinchas, Argentina derrotó 2-0 a Austria por la segunda fecha del Grupo J del Mundial 2026 y aseguró su clasificación a los octavos de final. Pero el resultado fue apenas una parte de la noticia: Lionel Messi volvió a romper los límites de lo imaginable y se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales.
A los 38 años, cuando muchos jugadores ya observan el fútbol desde afuera, el rosarino continúa escribiendo páginas doradas. Frente a Austria, marcó los dos tantos de la victoria argentina y alcanzó los 18 goles en Copas del Mundo, superando una marca que parecía destinada a permanecer intacta durante décadas.
Ni siquiera un penal fallado en el inicio del encuentro pudo alterar el destino de una jornada histórica. Messi se levantó de ese tropiezo, tomó nuevamente las riendas del equipo y apareció cuando Argentina más lo necesitaba. Primero para abrir el marcador y luego para sentenciar el partido, desatando la ovación de miles de argentinos presentes en el estadio y el reconocimiento de todo el planeta fútbol.
Lo de Messi ya trasciende las estadísticas. Su carrera se ha convertido en una sucesión de récords, títulos y momentos inolvidables. Campeón del mundo, bicampeón de América y dueño de innumerables distinciones individuales, ahora suma otro logro que lo coloca definitivamente en un lugar único dentro de la historia del deporte.
Mientras Argentina celebra una nueva clasificación a la fase eliminatoria del Mundial, el foco vuelve a estar sobre su capitán. Porque cada vez que parece haber alcanzado el techo de su leyenda, encuentra la manera de ir un poco más allá.
La Selección de Lionel Scaloni sigue avanzando con paso firme en la Copa del Mundo, pero la imagen que quedará de esta jornada será la de Messi levantando los brazos después de otro gol histórico. Una postal que ya forma parte del patrimonio del fútbol mundial.
Y es que el tiempo pasa para todos. Menos para Lionel Messi, que sigue haciendo lo que mejor sabe: jugar, ganar y romper récords.













