Talleres no para de suma problemas a su presente. Al mal momento futbolístico que atraviesa, se le sumó la renuncia de Rodrigo Escribano al cargo de Vicepresidente tercero.
Escribano fue mano derecha de Andrés Fassi durante su conducción, y estuvo ligado al club desde los años más complejos de la institución y hasta la actual reconstrucción dirigencial.

Su aparición en Talleres se dio en 2010, durante la etapa de la quiebra, donde jugó un papel importante al frente del Fondo de Inversión. Durante ese período, administración el club junto a la Justicia para volver a levantar al club, mientras Talleres competía en el Argentino A.
En 2014, Escribano encabezaba una de las tres listas que se presentó a las elecciones, pero terminó sumándose al proyecto de Andrés Fassi, unificándose las fórmulas de “Grupo Viamonte” y “Talleres Vuelve” que terminó ganando y poniendo el fin de la quiebra.

Durante los últimos años, mientras Fassi se encargaba de la gestión deportiva y la expansión internacional, Escribano actuaba más como un pilar fundamental para el ordenamiento institucional interno y el área legal.
Una de sus tareas más importantes en el último tiempo, fue su rol como representante de Talleres ante la Asociación del Fútbol Argentino, en medio de los enfrentamientos entre Fassi y Claudio Tapia. Es quien se hacía presente en las asambleas generales, poniendo a la luz la disconformidad del club.
También supo quedar en medio de la polémica votación de 38-38 de la AFA, responsabilizándolo por un error en el conteo de votos.

Paralelamente al mundo Talleres, Escribano es CEO de la firma BS Group, productora que trabaja en articulación con el Gobierno de Córdoba en la gestión de grandes eventos, sobre todo de rugby.
Con la presentación de su renuncia, Talleres pierde a una pieza clave en la consolidación institucional de la última década, y en la representación del club en grandes proyectos deportivos, dejando solo a Fassi en un momento de clima tenso.













