Tomás Raverta, de Sporting Club, y Juan Carranza, de San Martín, compartieron una charla distendida sobre sus comienzos, el sentimiento por sus clubes, los campeonatos obtenidos, la familia y el sueño de volver a encontrarse dentro de una cancha en una definición.

En una nueva propuesta denominada “Un mano a mano”, Jorge Baconi reunió a dos jóvenes protagonistas del fútbol de Laboulaye: Tomás Raverta, jugador de Sporting Club, y Juan Carranza, futbolista de San Martín.

Más allá de defender camisetas históricamente rivales, ambos comparten una amistad fuera de la cancha y una historia que comenzó prácticamente desde la infancia alrededor de una pelota.

Tomás Raverta: “Sporting para mí es todo”

Raverta recordó que comenzó a jugar al fútbol cuando tenía apenas tres años en Sporting y que, con el paso del tiempo, fue recorriendo las diferentes categorías de la institución.

También tuvo un paso por Central, aunque finalmente regresó al club con el que se identifica plenamente.

“Sporting para mí es todo. Soy hincha de Sporting, fanático”, expresó.

El joven futbolista también habló sobre la reciente consagración del conjunto de Sporting, un objetivo que calificó como algo soñado.

Según contó, el equipo inició el campeonato con la idea de avanzar paso a paso: primero clasificar entre los mejores, luego superar cada instancia eliminatoria y finalmente afrontar la definición.

El camino terminó de la mejor manera: con Sporting campeón.

Un gol cargado de emoción

Uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando Raverta recordó un gol convertido ante Buchardo.

Después de marcar, buscó con la mirada a su familia en la tribuna y encontró a su madre emocionada.

El futbolista recordó todo el camino recorrido desde aquellos primeros años en los que ella lo llevaba de la mano a la cancha. También pudo compartir ese momento con su abuelo, que había viajado desde Delia María.

Una imagen que resumió años de esfuerzo, acompañamiento familiar y pasión por el fútbol.

Juan Carranza y su historia con San Martín

Carranza recordó sus primeros pasos y la llegada a San Martín siendo muy pequeño, de la mano de Rubén Crocinelli.

Desde entonces construyó una fuerte relación con la institución, aunque también tuvo una etapa de tres años en Sporting, club al que agradeció por haberle abierto las puertas y donde, además, construyó muchas amistades.

Cuando tomó la decisión de regresar a San Martín tenía un objetivo muy claro: ser campeón con el club.

Y finalmente pudo cumplirlo.

“Mi meta era salir campeón en San Martín y gracias a Dios, después de muchos años, se pudo”, recordó.

La importancia de la familia

La charla también permitió conocer el acompañamiento que reciben los jugadores fuera de la cancha.

Carranza destacó especialmente la figura de su padre, un apasionado de San Martín y una persona con experiencia dentro del fútbol.

Después de cada partido aparecen las conversaciones, los consejos y también las correcciones.

Con el paso de los años aprendió a valorar esas observaciones que, según reconoció, fueron importantes para su crecimiento como jugador.

Pensando en lo que viene

Los dos futbolistas coincidieron en que el actual campeonato presenta una gran paridad y varios equipos se han reforzado, por lo que el camino hacia las instancias decisivas será exigente.

En Sporting mantienen la expectativa de seguir peleando por la clasificación, mientras que en San Martín confían en poder repetir aquella reacción que en el torneo anterior terminó llevando al equipo hasta el campeonato.

Carranza recordó que en aquella oportunidad San Martín atravesó un momento complicado, pero el plantel logró revertir la situación y terminó consagrándose.

Por eso, pese a las dificultades, mantiene la confianza.

¿Una final entre amigos?

Sobre el cierre apareció inevitablemente una posibilidad que entusiasma a ambos: que Sporting y San Martín vuelvan a encontrarse en una instancia decisiva.

Sería, además, un partido especial para dos jugadores que comparten amistad fuera del campo de juego.

“Sería algo lindo jugar contra San Martín y jugar contra un amigo. Ojalá se dé”, expresó Raverta.

Entre recuerdos, anécdotas, fútbol y amistad, el primer “Un mano a mano” de Jorge Baconi permitió conocer otra faceta de dos jóvenes que representan a dos de las instituciones más importantes de Laboulaye.

Dos camisetas diferentes, la misma pasión y un deseo que quedó flotando al final de la charla: volver a encontrarse dentro de una cancha, quizás esta vez en una gran final.